¿Cuándo aprender idiomas? Cuanto antes… ¡mejor!

Ya hemos comentado en alguna ocasión los beneficios que para el niño tiene aprender idiomas desde la infancia. Por eso en nuestra guardería bilingüe, el aprendizaje del inglés es una prioridad. Hablar más de un idioma, hoy en día es fundamental tanto para el trabajo como para el ocio o las relaciones sociales. Según pediatras y psicólogos, los niños bilingües no solo son más receptivos y abiertos a los estímulos exteriores sino que desarrollan más la memoria y tienen un mayor desarrollo neurológico que los niños que solo hablan una lengua.

La infancia, época de desarrollo

Durante la infancia se desarrollan todas las habilidades psicomotrices e intelectuales del niño. Durante la etapa de la niñez los pequeños son esponjas que retienen y aprenden las enseñanzas que reciben en el colegio y en casa a través del juego.

Por tanto, esta etapa es la más conveniente para introducir al niño en el aprendizaje de un idioma extranjero. Durante el periodo de crecimiento también se desarrolla la memoria, algo fundamental para retener y recordar los conceptos aprendidos.

Actividades en las que interviene la memoria:

  • Actividades de reconocimiento. El niño es capaz de identificar cosas que haya visto y oído anteriormente. Durante los primeros meses, el reconocimiento es una de las mejores sensaciones que experimenta el niño. Cuando reconocen algo que ya han visto se ponen muy contentos. Por eso les gusta tanto ver una y otra vez sus pelis favoritas o cantar hasta la saciedad las canciones que les gustan.
  • Actividades de recuerdo. Los seres humanos tenemos una capacidad innata para recuperar la información retenida de acontecimientos vividos o aprendidos en el pasado. Es más difícil asimilar nuevos conceptos que recordar los que ya poseemos.

Se suele decir que los bebés bilingües se retrasan más a la hora de comenzar a hablar y tienen menos vocabulario que los niños que solo hablan su lengua materna. Sin embargo, esta creencia no es más que un mito. Está demostrado que al aprender inglés desde la infancia o cualquier otra lengua, su cerebro se adapta para entender en uno, dos o varios idiomas.

Es cierto que al tener que memorizar mayor cantidad de información, el cerebro necesita más tiempo para organizarlo todo y puede existir un cierto déficit de vocabulario con respecto a los niños monolingües durante los primeros años. Aunque en realidad esto no es del todo cierto, ya que el número de palabras totales que aprende es superior, al estar repetidas en inglés y español (coche/car, silla/chair, etc). Sin embargo, este tema queda resuelto una vez que el niño va creciendo y su capacidad cerebral ya puede registrar sin problemas un mayor número de información.

Trucos y estrategias educativas para que los niños aprendan idiomas

  • Buscar el momento. Al hablar de educación bilingüe, la edad del niño resulta fundamental. Está demostrado que cuanto antes se inicie el niño en el aprendizaje de un segundo idioma, mejores serán los resultados.
  • Buscar estrategias. Es muy importante involucrarse en la educación bilingüe del pequeño. Por ejemplo, si uno (o los dos) progenitores del niño habla inglés o alemán con fluidez aunque no sea perfecto, será de gran ayuda que mantenga diálogos con el niño de manera habitual. Un buen recurso, es dividir los tiempos y actividades en diferentes idiomas: el momento del baño es en español, el de ir a la cama en inglés, y así en cada una de las actividades. Si ninguno de los padres habla inglés o alemán, los niños pueden practicar en nuestra guardería en Valencia.
  • Escuchar. El tiempo de inmersión en el inglés o alemán ha de ser suficiente para que el niño se habitúe y aprenda a fijar los conceptos. El tiempo adecuado para hablar el segundo idioma ha de ser como mínimo, una cuarta parte del tiempo que pasa despierto. En este tiempo no se contabiliza el tiempo que pasa escuchando canciones en inglés, a no ser que esta actividad se realice con los educadores o padres.
  • Gesticular. Los niños aprenden relacionando unas cosas con otras. Para entender una palabra han de relacionarla con algo, si no, no podrán descifrar su significado. Por ello es muy importante la gesticulación en la enseñanza bilingüe. Al niño hay que facilitarle al máximo la enseñanza para que entienda la relación entre lo que se le está diciendo y su significado. Por ejemplo, si le decimos: “window”, hay que señalar la ventana, o si decimos “ball”, hay que simular que tenemos un balón. El motivo de que no aprenda escuchando canciones es precisamente el hecho de que no relacionan las palabras con nada.
  • Repeticiones. Los niños pueden pasar horas y horas repitiendo las mismas canciones o viendo las mismas películas. Hay que repetirlas con ellos, hacer hincapié en las palabras clave y reforzar el vocabulario con palabras nuevas. ¡Además se lo pasarán pipa con esta actividad!

El aprendizaje precoz hace que los niños asimilen los conceptos más fácilmente y sin apenas darse cuenta. Adquieren los conocimientos de ambos idiomas de manera natural.

Chiquilín: Su futuro empieza aquí

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