Juegos infantiles inclusivos: actividades para trabajar la inclusión en el aula infantil
Antes de aprender a hablar, los bebés ya tienen muchas formas de comunicarse. Una mirada insistente, señalar un objeto, levantar los brazos para que les cojamos o mover la mano para decir adiós son algunos ejemplos de cómo empiezan a expresar deseos, emociones y necesidades mucho antes de pronunciar sus primeras palabras.
La lengua de signos para bebés parte precisamente de esa capacidad natural para utilizar el cuerpo y los gestos como medio de comunicación. En Chiquilín, guardería bilingüe en Valencia, te mostramos cómo icorporar algunos signos sencillos puede ofrecer al pequeño una vía adicional para hacerse entender mientras su lenguaje oral todavía está desarrollándose.
Índice del artículo
¿Qué es la lengua de signos para bebés?
Cuando hablamos de lengua de signos para bebés, normalmente nos referimos al uso de determinados signos o gestos asociados a palabras que forman parte de su vida cotidiana.
🤲 Un signo acompaña a una palabra
Mientras decimos “comer”, “agua”, “más” o “dormir”, realizamos también el signo correspondiente.
🔁 Se repite en situaciones cotidianas
Utilizamos el mismo signo cada vez que aparece esa palabra dentro de una rutina real.
👀 El bebé observa y relaciona
Poco a poco puede empezar a reconocer qué significa ese movimiento y cuándo lo utilizamos.
👶 Y puede intentar responder
Con el tiempo, algunos bebés comienzan a reproducir los signos a su manera para expresar lo que quieren.
Tampoco debemos confundir este recurso con el aprendizaje completo de una lengua de signos.
Las lenguas de signos son lenguas naturales con estructura y gramática propias. En España existen la Lengua de Signos Española (LSE) y la Lengua de Signos Catalana (LSC), ambas reconocidas legalmente.
Por eso, utilizar algunos signos con bebés oyentes puede ser una herramienta comunicativa complementaria, pero aprender realmente Lengua de Signos Española para bebés implica acercarse a una lengua mucho más rica y compleja.
Los gestos también forman parte del desarrollo del lenguaje
La comunicación infantil no empieza el día en que aparece la primera palabra. Durante los primeros meses, el bebé aprende progresivamente a interpretar expresiones faciales, tonos de voz y movimientos. Más adelante comienzan a aparecer gestos intencionados como señalar, extender los brazos, aplaudir o imitar acciones realizadas por los adultos. Estas conductas forman parte del desarrollo comunicativo temprano.
Por este motivo, acompañar algunas palabras con signos puede resultar especialmente natural. El bebé recibe al mismo tiempo la palabra oral, el gesto y el contexto en el que ambos aparecen.
Eso sí, conviene mantener unas expectativas realistas. Utilizar lenguaje de signos para bebés no garantiza que el niño vaya a empezar a hablar antes. Los estudios disponibles no permiten afirmar que enseñar signos a bebés oyentes acelere necesariamente la aparición del lenguaje oral.
Hablar, mirar y signar al mismo tiempo
Di la palabra
“Más”, “agua”, “dormir”…
Haz el signo
Utiliza siempre el mismo.
Mira al bebé
Dale tiempo para responder.
La clave está en convertir el signo en una parte natural de la conversación, no en un ejercicio que el bebé tenga que repetir.
¿Cuándo empezar con la lengua de signos para bebés?
No existe una edad exacta que funcione igual para todos los niños.
Durante la segunda mitad del primer año suelen aumentar la capacidad de imitación y el uso de gestos intencionados, por lo que muchas familias comienzan a introducir algunos signos durante esta etapa.
Sin embargo, empezar antes tampoco supone que el bebé tenga que responder inmediatamente.
Durante un tiempo puede limitarse simplemente a observar nuestras manos. La comprensión suele aparecer antes que la capacidad para reproducir el movimiento.
Por eso, más que fijarnos únicamente en la edad, podemos observar algunas señales:
- Empieza a imitar movimientos sencillos.
- Muestra interés por nuestras manos y expresiones.
- Utiliza gestos para pedir cosas.
- Señala objetos o personas.
- Comprende algunas palabras habituales.
- Anticipa determinadas rutinas del día.
Si todavía no reproduce ningún signo, no pasa nada. Podemos seguir utilizándolos sin convertirlos en una obligación.
Los primeros signos deben servirle para algo
Elegir palabras útiles suele funcionar mejor que empezar con conceptos demasiado abstractos.
Piensa en aquello que el bebé intenta comunicar varias veces al día. La comida, el sueño, querer repetir un juego o pedir agua suelen ofrecer muchas oportunidades.
Leche
Comer
Agua
Más
Dormir
Terminar
Dos o tres signos son suficientes para comenzar.
Cuando el pequeño empieza a familiarizarse con ellos podemos incorporar progresivamente otros relacionados con personas, animales, juguetes o actividades que formen parte de su entorno.
Cómo incorporar los signos al día a día
Para practicar lengua de signos con bebés no hace falta reservar un momento específico del día. Precisamente funciona mejor cuando los signos aparecen dentro de experiencias reales.
Podemos aprovechar pequeñas situaciones cotidianas:
- Cuando tiene hambre: antes de comenzar a comer podemos decir la palabra correspondiente mientras realizamos su signo.
- Cuando quiere repetir algo: si estamos haciendo pompas, jugando con una pelota o cantando una canción, podemos utilizar el signo de “más” antes de continuar.
- Al terminar una actividad: utilizar siempre el mismo signo cuando guardamos los juguetes o terminamos de comer puede ayudarle a reconocer ese momento.
- Durante los cuentos: podemos escoger algunos animales, personajes o acciones que aparezcan repetidamente y acompañarlos de su signo.
- En canciones: introducir uno o dos signos dentro de canciones conocidas convierte la comunicación en una actividad visual, auditiva y motriz.
- Antes de dormir: las rutinas nocturnas permiten repetir diariamente palabras como baño, dormir, mamá o papá.
La repetición ayuda, pero no significa repetir el mismo signo constantemente para conseguir que el bebé lo haga.
Es preferible utilizarlo una vez dentro de la conversación, continuar con la actividad y volver a mostrarlo cuando vuelva a aparecer esa situación.
Lengua de signos para bebés y Lengua de Signos Española: no son exactamente lo mismo
Cuando encontramos información sobre lenguaje de signos para bebés o baby signing, muchas veces se habla de utilizar un pequeño grupo de signos o incluso gestos creados específicamente para facilitar la comunicación con bebés oyentes.
La Lengua de Signos Española, en cambio, es una lengua completa. Cuenta con vocabulario, gramática y reglas propias, por lo que sus signos no deberían inventarse libremente. Si queremos utilizar auténtica lengua de signos española para bebés, lo recomendable es consultar recursos especializados -como los de La Fundación CNSE- para asegurarnos de que estamos reproduciendo correctamente cada signo.
Esta diferencia resulta todavía más importante cuando hablamos de niños sordos o con dificultades auditivas. En esos casos, la lengua de signos puede constituir una vía real de acceso al lenguaje y a la comunicación. Por ello, las necesidades de cada niño deben abordarse de forma individualizada y con el acompañamiento de profesionales especializados en aulas inclusivas.

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