La importancia de comer frutas

Comer fruta como parte de la alimentación diaria, resulta imprescindible para el correcto crecimiento y desarrollo de los niños. Tenemos la suerte de vivir en un país en el que existe una gran variedad de frutas de temporada, que además de su sabor delicioso y refrescante, aportan un montón de beneficios al organismo:

  • Limpian la dentadura y evitan la formación de caries.
  • Regulan el tránsito intestinal.
  • Gracias a la cantidad de antioxidantes que contienen, previenen la aparición de enfermedades como el cáncer.
  • Contienen una baja densidad calórica y un gran poder saciante, por lo que contribuyen a combatir la obesidad.

A pesar de todos sus beneficios y de su delicioso sabor, en ocasiones los pequeños (¡y mayores!), rechazan comer fruta. Por lo general esta actitud se debe a la falta de costumbre. Si el niño, en lugar de consumir una pieza de fruta, está habituado a tomar golosinas o alimentos mucho más azucarados que la fruta fresca, relegará el postre natural y optará por opciones menos saludables.

¿Qué frutas deben consumir los niños en las diferentes etapas de su desarrollo?

  • Desde los 6 meses: peras, plátanos, manzanas y unas cucharadas de zumo de naranja dulce.
  • Desde los 7 meses: melocotones, albaricoques…
  • Desde los 8 meses: ciruelas, sandía (sin pepitas), uvas peladas y sin semillas, cerezas sin piel, papayas…
  • Desde los 12 meses: zumo de cítricos que poco a poco podrá ir tomando en pequeños trocitos, mangos, piña.
  • Desde el año de edad: kiwis, frutas rojas, melón… En general, a partir del año, el niño puede consumir todo tipo de frutas excepto si presenta alergia o intolerancia a alguna de ellas.

Siempre que sea posible, es recomendable comprar fruta de temporada, ecológica, sin pesticidas ni productos químicos. En caso contrario, se debe pelar y lavar la fruta para evitar posibles traspasos de los productos agroquímicos a la pulpa.

¿Tu hijo se resiste a comer fruta? Prueba con estos sencillos trucos:

  • Presenta la fruta en el plato de forma atractiva: haz una cara sonriente con una rodaja de melón y dos rodajas de fresas, un barco de vela, un coche…
  • Mezcla muchos colores.
  • En lugar de colocar las frutas en el plato, ponlas en una brocheta.
  • Mezcla con yogur o con cereales.
  • No añadas azúcar. No solo resulta innecesario, ya que la fruta contiene fructosa, un endulzante natural, sino que si el niño se acostumbra a tomarla azucarada, siempre querrá tomarla así, algo muy poco recomendable.
  • En la mesa, prepara una fuente de fruta fresca pelada y troceada. Pincha varios palillos para que cada comensal vaya cogiendo trocitos. ¡A los pequeños les encantará!

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