Cómo actuar ante niños desobedientes

Uno de los problemas que deben afrontar a diario padres y educadores, es el de la obediencia infantil. Hay que tener en cuenta que el niño adquiere y adapta su comportamiento a los patrones que ve en su entorno más próximo.

Los primeros años de la vida son decisivos. Durante esta etapa los niños imitan lo que ven en sus mayores, adoptan comportamientos, observan, aprenden y en definitiva, modelan su carácter. De ahí la importancia de ofrecer a nuestros hijos normas de comportamiento que puedan servir de referencia en el camino hacia su vida adulta.

Ningún niño es desobediente porque sí. Este tipo de comportamiento, muy frecuente por cierto, se debe al modelo de autoridad bajo el que el niño ha sido educado. Existen tres tipos de padres:

  • Autoritarios
  • Permisivos
  • Negligentes

Padres autoritarios

Cuando el niño aprende a obedecer a golpe de castigo, es posible que deje de adoptar ciertos comportamientos pero no llegará a entender los motivos. Un niño educado en valores, en un ambiente tolerante y armónico aprenderá a distinguir lo bueno de lo malo y sabrá obedecer.

La desobediencia está directamente relacionada con la rebeldía juvenil. Si el niño ve que se le ignora sistemáticamente, que le prometen cosas que jamás se cumplen, que no se le toma en cuenta y que a nadie le importa su opinión, crecerá resentido y con poca autoestima.

Padres permisivos

Cierto tipo de padres no saben hacer valer su autoridad. Ser amigos de los hijos a veces no es una buena idea, ya que este tipo de actitud hace que el niño sienta que puede hacer lo que quiera. Es preciso educar a los niños con disciplina y firmeza y disfrutar de los momentos de amigos cuando la ocasión venga al caso.

Padres negligentes

Un caso más frecuente de lo que a veces puede parecer es el de los padres que no se implican en la educación de sus hijos y muestran poco o ningún interés por todo lo que esté relacionado con las actividades cotidianas de los menores. Este tipo de postura suele darse en progenitores con una intensa actividad social o laboral. El resultado de su actitud negligente suele reflejarse en los hijos haciendo que estos presenten conductas desordenadas y conflictivas: desobediencia, agresividad, poca tolerancia, fracaso escolar, y baja asimilación de la frustración.

Los papás y educadores de Chiquilín queremos que nuestros niños aprendan y adquieran los recursos necesarios gracias a nuestra metodología de enseñanza infantil. Por ello en nuestra guardería en Valencia, los niños conviven en un ambiente de tolerancia y respeto en el que todos conocen bien sus derechos y deberes.

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