Claves para educar a tus hijos sin gritar

Todos los padres en alguna ocasión han perdido los nervios y han acabado gritando a los niños. Es cierto que los más pequeños nos ponen a prueba continuamente y a eso hay que unir, el estrés, las prisas, el trabajo, la situación económica… ¡hay demasiados factores que finalmente te hacen estallar y terminar a voces con quién menos lo merece!

Y es que, según algunos expertos, recurrir a las voces es utilizar la forma más fácil de intentar que los niños obedezcan y entren en razón. A falta de otros recursos educativos, los gritos son la manera más cómoda de “educar”, aunque después la sensación de malestar o culpa haga su aparición.

Desgraciadamente cada vez es más frecuente resolver las cosas a gritos y parece difícil negociar o conversar sin levantar la voz a los pequeños. Desde Escuela Infantil Chiquilín queremos invitar a padres y educadores a reflexionar sobre los perjuicios que este tipo de comportamientos ocasionan en nuestros hijos.

Educar requiere paciencia, comprensión, cariño y hacerlo a base de gritos crea problemas múltiples. Entre ellos, falta de concentración, ira, pobre autoestima y pésimo ejemplo ya que si nosotros gritamos, ellos gritarán.

¿Es posible educar sin gritos?

¡Por supuesto que sí! Una educación respetuosa es posible y deseable aunque conlleve un esfuerzo añadido por parte de los padres y educadores. Hay que olvidar ese tipo de conductas y comprobar que es mucho más sencillo y agradable crear un clima de serenidad y empatía con nuestros hijos para poder comunicarnos con ellos desde un punto de vista positivo, confortable y de confianza, lejos de las consecuencias negativas de los gritos.

Cómo educar sin gritos

Ponte en su lugar. A menudo se nos olvida que los niños no ven las cosas como los adultos ni tampoco piensan o razonan de igual forma que nosotros. Los pequeños no tienen dobleces ni maldad por lo que desconocen las consecuencias de sus actos. Ellos solo ven situaciones para jugar y divertirse. Por eso antes de empezar a reñir hay que ponerse en su lugar y entender por qué ha hecho tal o cual cosa.

Entender y reflexionar: hay que ser capaz de relativizar y entender si lo que ha hecho es realmente grave o se puede pasar por alto. Si se trata de algo serio hay que tranquilizarse, rebajar la tensión y solucionarlo sin recurrir a ningún tipo de violencia.

Escuchar activamente: Una actitud muy habitual es no escuchar el punto de vista de los hijos ni darles la oportunidad de explicarse. Hay que tener en cuenta que sus motivos no tienen nada que ver con lo que podamos entender desde nuestra mente de adultos por lo que escucharlos de forma activa nos ayudará a entender su comportamiento.

Diálogo y comunicación: Solo a través de una postura abierta y positiva podrás establecer una buena comunicación con tus hijos: habla, juega y pasa tiempo de calidad con ellos en un clima de confianza y respeto mutuos.

En Escuela infantil Chiquilín tienes la tranquilidad de que tus hijos obtienen la mejor educación bilingüe, imprescindible para su futuro.

Chiquilín: Su futuro empieza aquí

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